Lunes, 03 de mayo de 2010

Comodato y precario.

 

El contrato de comodato, regulado en el Codigo Civil,[i] es un modelo de contrato mediante el cual el comodante presta una cosa determinada no fungible, mantiene su propiedad y no obstante, permite que el comodatario use la cosa dada en comodato por el tiempo pactado.

 

Éste tipo de prestamos se caracteriza principalmente por el carácter gratuito del contrato y por el carácter específico y no consumible de la cosa prestada de tal manera que el comodatario deberá devolver la misma cosa prestada no existiendo otra contraprestación que la restitución de la cosa.

 

 

 

La STS 13-04-2009 (Rc 1624/2005) versa sobre los contratos de comodato y precario.

 

El litigio tiene su origen en la reclamación por una usufructuaria de la vivienda que ha cedido sin título concreto y de forma gratuita a un hijo, para su uso como hogar conyugal o familiar; cuando posteriormente el vínculo conyugal o de convivencia se rompe y el uso y disfrute de la vivienda se atribuye por resolución judicial a uno de los cónyuges o convivientes.

 

La Sala afirma que la cuestión controvertida debe resolverse, ante todo, mediante la comprobación de si ha existido o no un contrato entre las partes, y particularmente, un contrato de comodato, caracterizado por la cesión gratuita de la cosa por un tiempo determinado o para un uso concreto y determinado, y si existe, han de aplicarse las normas reguladoras de la figura jurídico-negocial; de lo contrario, se ha de considerar que la situación jurídica es la propia de un precario, estando legitimado el propietario o titular de la cosa cedida para reclamar  su posesión.

 

Reconoce la Sala que en la cesión de una vivienda a un hijo para que constituya en él el hogar conyugal o familiar, pueden apreciarse las notas caracterizadoras del préstamo de uso; pero para ello es preciso que tales elementos aparezcan con claridad, y los hechos sean reveladores de que el uso para el que se cede la cosa se encuentra definido por encima del que es propio de la cosa genérica, e incluso específicamente considerada, lo que no impide que puedan inferirse de las circunstancias fácticas del caso.

 

Paralelamente, afirma que cuando desaparece el uso concreto y determinado al que se ha destinado la cosa —lo que puede suceder cuando se rompe la convivencia conyugal—, y el propietario o titular de la cosa no la reclama, la situación de quien la posee es la propia de un precarista; y, en fin, concluye, que la atribución por resolución judicial del derecho de uso y disfrute de la vivienda no sirve para hacer desaparecer la situación de precario, ni para enervar la acción de desahucio, en la medida en que no constituye un título jurídico hábil para justificar la posesión que resulte oponible frente a terceros ajenos a las relaciones surgidas por el matrimonio y por el procedimiento matrimonial, ni permite reconocer al beneficiario una posición jurídica y una protección posesoria de vigor jurídico superior al que la situación de precario proporciona a la familia, pues ello entrañaría subvenir necesidades familiares, desde luego muy dignas de protección, con cargo a extraños al vínculo matrimonial y titulares de un derecho que posibilita la cesión del uso de la vivienda.



[i] Artículo 1740.

Por el contrato de préstamo, una de las partes entrega a la otra, o alguna cosa no fungible

para que use de ella por cierto tiempo y se la devuelva, en cuyo caso se llama comodato,

o dinero u otra cosa fungible, con condición de devolver otro tanto de la misma especie y

calidad, en cuyo caso conserva simplemente el nombre de préstamo.

El comodato es esencialmente gratuito.

El simple préstamo puede ser gratuito o con pacto de pagar interés.

Artículo 1741.

El comodante conserva la propiedad de la cosa prestada. El comodatario adquiere el uso

de ella, pero no los frutos; si interviene algún emolumento que haya de pagar el que

adquiere el uso, la convención deja de ser comodato.

Artículo 1742.

Las obligaciones y derechos que nacen del comodato pasan a los herederos de ambos

contrayentes, a no ser que el préstamo se haya hecho en contemplación a la persona del

comodatario, en cuyo caso los herederos de éste no tienen derecho a continuar en el uso

de la cosa prestada.

Artículo 1743.

El comodatario está obligado a satisfacer los gastos ordinarios que sean de necesidad

para el uso y conservación de la cosa prestada.

Artículo 1744.

Si el comodatario destina la cosa a un uso distinto de aquel para que se prestó, o la

conserva en su poder por más tiempo del convenido, será responsable de su pérdida,

aunque ésta sobrevenga por caso fortuito.

Artículo 1745.

Si la cosa prestada se entregó con tasación y se pierde, aunque sea por caso fortuito,

responderá el comodatario del precio, a no haber pacto en que expresamente se le exima

de responsabilidad.

Artículo 1746.

El comodatario no responde de los deterioros que sobrevengan a la cosa prestada por el

solo efecto del uso y sin culpa suya.

Artículo 1747.

El comodatario no puede retener la cosa prestada a pretexto de lo que el comodante le

deba, aunque sea por razón de expensas.

Artículo 1748.

Todos los comodatarios a quienes se presta conjuntamente una cosa responden

solidariamente de ella, a tenor de lo dispuesto en esta Sección.

Artículo 1749.

El comodante no puede reclamar la cosa prestada sino después de concluido el uso para

que la prestó. Sin embargo, si antes de estos plazos tuviere el comodante urgente

necesidad de ella, podrá reclamar la restitución.

Artículo 1750.

Si no se pactó la duración del comodato ni el uso a que había de destinarse la cosa

prestada, y éste no resulta determinado por la costumbre de la tierra, puede el comodante

reclamarla a su voluntad.

En caso de duda, incumbe la prueba al comodatario.

Artículo 1751.

El comodante debe abonar los gastos extraordinarios causados durante el contrato para

la conservación de la cosa prestada, siempre que el comodatario lo ponga en su

conocimiento antes de hacerlos, salvo cuando fueren tan urgentes que no pueda

esperarse el resultado del aviso sin peligro.

Artículo 1752.

El comodante que, conociendo los vicios de la cosa prestada, no los hubiere hecho saber

al comodatario, responderá a éste de los daños que por aquella causa hubiese sufrido.


Tags: comodato, precario, vivienda, matrimonio, separación, prestamo

Publicado por PEPE-EL-ZIZANIA @ 20:19
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